Una de las afecciones más graves en los vasos sanguíneos, es el ensanchamiento anormal de las paredes de estos. Cuando existe una dilatación de las arterias debido a una falla en la pared de los vasos sanguíneos, se observa un aumento en el diámetro y hay un evidente riesgo de que se rompa y provoque una hemorragia. Los aneurismas son asintomáticos y comúnmente se detectan hasta que la pared del vaso sanguíneo ya está rota. Dependiendo del lugar en donde se encuentre el aneurisma, puede provocar cefaleas, rigidez del cuello, convulsiones, pérdida del conocimiento, presión arterial baja, náuseas y vómito.

Si bien, los aneurismas no siempre se rompen, pueden expandirse a lo largo de la arteria. Para un diagnóstico certero, se deben realizar pruebas especializadas como la angiografía.

Existen varios tipos de aneurismas, sin embargo, sus principales causas son congénitas, traumatismos, arteriosclerosis, una infección grave, consumo de drogas, etc.